Rucandio,
una historia que nos une
desde el siglo XVIII
La historia de Rucandio.
La historia de una Familia.
La nuestra.
Nuestra Historia.
La historia de Rucandio en general y de esta Casona del siglo XVIII que preside la plaza, en particular, ha formado parte de la historia de la Familia Sainz durante generaciones. No era solo una propiedad histórica y señorial, sino el lugar donde la Familia se reunía verano tras verano, donde crecieron abuelos, padres e hijos, y donde se celebraron momentos que aún hoy se recuerdan con cariño.
Entre sus muros de piedra se vivieron cumpleaños, reuniones interminables alrededor de la mesa, juegos en el jardín y conversaciones que se alargaban hasta la noche. Para la Familia, aquella casa siempre fue mucho más que un edificio: era el punto de encuentro, el lugar al que siempre se volvía.
En el año 2007, por distintas circunstancias, el inmueble fue enajenado y comenzó una nueva etapa como hotel. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en un complejo hotelero con spa. Aunque el edificio seguía en firme y mantenía su esencia arquitectónica, para la Familia supuso cerrar una etapa importante de su historia.
Sin embargo, el vínculo nunca desapareció. En 2024, D. Juan Sainz, su mujer, Dña. Virginia Tourón y sus 5 hijos: Virginia, Carlota, Juan, Jacobo y María lograron recuperar la propiedad, ahora cuidada por la Familia Sainz Tourón.
Volver a entrar por sus puertas fue emocionante: allí seguían los espacios que habían sido escenario de tantos recuerdos, ahora adaptados a su nueva vida como hotel.
Tras la recuperación, la Familia Sainz Tourón decidió rehabilitar el inmueble con el objetivo de devolverle el esplendor que tuvo en el pasado y, al mismo tiempo, adaptarlo con respeto a las necesidades actuales. La intención no es solo conservar un edificio histórico, sino preservar un lugar que ha unido a la familia durante generaciones.
Hoy, la antigua Casona continúa su camino como complejo hotelero, pero vuelve a estar en manos de quienes siempre la sintieron como su hogar. El propósito es claro: que permanezca en la familia durante muchos años más y que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de este lugar tan especial, creando nuevos recuerdos sin olvidar todo lo que ya se ha vivido entre sus muros de piedra.